Nuestra Historia
Somos la familia Gómez Arce, nuestros padres son Rosa y Rodolfo, somos 8 hermanos: Keylor, Laura, Allan, Karina, Andrea,Tatiana, Yulieth y Margarita. Y ahora en total hay en la familia 19 nietos y 4 bisnietos.
Todo comenzó en 1992 cuando llegamos a la parcela cuando apenas éramos unos niños y Margarita, la hermana menor tenía meses de nacida. Todo ha pasado tan rápido y todo en nuestra historia ha sido positivo y lo más importante es que siempre la Familia ha permanecido unida.

1992
En 1992 nuestros Padres consiguieron una parcela a través de IDA (Instituto de Desarrollo Rural), una parcela diferente a la actual también en Sarapiquí pero quedaba muy lejos; pudimos hacer unas mejoras con el IDA y negociar para obtener la parcela donde actualmente está situado Finca Surá.
Cuenta Papi que nos vinieron a traer en un carrito, con las maletas, los güilas y los trastes y todo en un Land Rover.
Vivíamos y trabajábamos la agricultura en nuestra parcela; Sembrábamos pepino y chile dulce, porque era lo más rápido en producir. Recordamos que íbamos a la escuela y cada uno llevaba una bolsa de pepinos y de chiles. Los años posteriores nuestros Padres sembraron yuca, arroz, frijoles y todo lo básico.
Por esa época Margarita se escapaba a las 5am a la orilla del río a pescar, entonces Papi hizo un laguito para hechar tilapias para que Margarita pescara en la finca y no se fuera para el río. Esa es la historia del lago que ahora los visitantes pueden disfrutar: pescar las tilapias y luego la preparamos en el restaurante para el almuerzo.

1999
Papi solía ir a la feria del agricultor y ahí conoció a una persona “que le pasó el santo y nos ayudó mucho con contactos con holandeses” y ahí empezamos a vender follajes.
En esa época y por nueve años el negocio de la familia eran las plantas ornamentales, sembrábamos y exportábamos al rededor de 20.000 plantas al mes entre follajes y heliconias.

2008
En ese momento estábamos pasando una crisis bastante dura, pues nos habíamos quedado sin actividad de agricultura (por la crisis del 2008), donde se cerró el mercado de plantas ornamentales de una semana a otra.
Un día, llegó por casualidad la primer visita de extranjeros a nuestra finca, una familia de canadienses que venían a hacer voluntariado, estaban participando en la construcción de la escuela de Chilamate y se hospedaban en las casas de los vecinos.
“Ellos llegaron porque unos vecinos traían voluntarios y los acomodaban en casas, iban para donde una vecina pero por equivocación llegaron aquí y aquí les gustó y se quedaron… no estaba planeado”.
Los siguientes tres años estuvimos “ajustando piezas” y viendo si el proyecto turístico iba a funcionar, porque en ese momento nadie nos conocía; “nadie sabia en lo que nos estábamos metiendo, ni siquiera nosotros”.

2011
Resulta que la familia de canadienses habían escrito mucha información en internet sobre nosotros pero nunca pusieron la ubicación ni como contactarnos; mucha gente vio la información y se interesaron en nuestro proyecto, algunas agencias nos buscaron más de un año y un día en el 2011 llegó una persona de una tour operadora.
Y en ese momento arrancamos el proyecto desde cero, cada dos meses llegaba esporádicamente una pareja o una familia a visitarnos.
“Yo empecé a hacer loco… empecé a buscar agencias y conocí a una persona que hacía mercadeo; no teníamos para pagarle para que nos hiciera mercadeo, entonces a mi se me ocurrió proponerle un negocio: que le dábamos el 5% sobre las ventas, se fue, no le gustó mucho la idea, pero como a los 15 días me llamó y me dijo que si”. Cuenta Mami.
Muchas personas de agencias de viajes y guías turísticos, empezaron a conocer el proyecto y a partir de ahí empezamos a recibir más visitantes.
Empezamos a trabajar con reservaciones por correo, a hacer facturas y a construir espacios que el proyecto iba pidiendo…. y desde el día uno, siempre hemos pensado en invertir para seguir mejorando nuestro proyecto.

Lo primero que hicimos fue el restaurante con un fogón, una mesa de madera donde cabían 15 personas. Mami cuenta que comenzamos con los platos de la casa, ella traía los platos cuando venía para el restaurante y cuando regresaba a la casa se los llevaba de nuevo, un día ella estaba contentísima porque pudimos comprar cinco platos que todavía conservamos y los usamos para visitas especiales.
Llegó el momento de ponerle nombre al proyecto y lo llamamos Finca Surá por dos árboles de Surá de más de 180 años, que cuando llegamos a la finca estaban justo en la entrada, en la cual ahora solo queda 1 de esos 2 árboles. Y de esos árboles plantamos unos 20 arbolitos junto con Papi y Mami.
El árbol representa la vida, la unión de la familia y para mis papás es un símbolo de trascendencia por que ellos dicen que los indígenas creían que los muertos se enterraban bajo el árbol y que el alma subía al cielo.

Un día Mami, se vinculó a un grupo de mujeres emprendedoras y a partir de esa asesoría y financiamiento, construyó la primera cabaña de hospedaje.
Nunca hemos dejado de invertir, ahora tenemos 6 cabañas y 8 habitaciones, un restaurante más grande con capacidad de 70 personas y más detalles en la experiencia del tour agro ecológico; siempre estamos tratando de mejorar lo que tenemos.

Actualidad
En Finca Sura, cada miembro de la familia aporta lo mejor de si, Mami se encarga de la contabilidad, Papi se encarga de todo lo que es el campo y de algunos tours, un hermano hace la parte de construcción, las hermanas se encargan del restaurante, y todos tenemos un rol día a día.
Y uno de los detalles que nos caracteriza es que desde el principio nos ha gustado crear recuerdos bonitos para la familia y para los visitantes que llegan a Finca Surá.
“Yo tengo recuerdos bonitos, me acuerdo que Papi tenía más flores de la ginger y Papi les ponía bienvenidos con flores y me acuerdo exactamente una vez que un señor que tenía no se cuantos años de casado con la esposa y llegó y le dijeron a Papi que estaban cumpliendo años de casados y Papi hizo un arreglo para que se lo diera a la esposa y tenía más de 30 años de no darle flores a la esposa y lloró la señora”. Margarita

Y en pocas palabras, esa es nuestra historia que con mucho amor seguimos escribiendo. Los invitamos a disfrutar de nuestra Finca, de todos los espacios y a vivir momentos únicos en nuestra finca.
Los esperamos!

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